Cosas de madre·Salud

Pescando cacas infantiles Vol. 1

Bueno, vale, reconozco que dos semanas después de empezar la operación pañal no podemos quejarnos.

Antes de que sigáis leyendo, si sois especialmente sensibles a los temas escatológicos, mejor que no sigáis leyendo éste post, yo me tomo éstas aventuras con total naturalidad, y así que las cuento, avisados estáis 😉

Nuestra granuja es muy lista, y mas o menos sabe que tiene que pedir el pipi, y que se hace en el váter. Vean, la teoría la lleva de lujo, ahora bien la práctica, aunque no nos podemos quejar, nos deja alguna que otra sorpresa.

El pipi lo controla bien, claro, según el día, hay que estar sobre todo muy pendientes de ella, ofrecerle hacerlo mas o menos continuo, pero no tan contínuo como para agobiarla, un lío, vaya, pero se lleva bien, pero la caca… la caca es un infierno con todas las letras en mayúsculas e iluminadas.

descarga (1)Ha pasado de ser una cagona diaria cuando era la feliz portadora de un pañal, a no querer hacer caca en tres días, se ve que las dos veces que le ha metido el peso de la boñiga en cuestión a sus preciadas braguitas de Minnie, se ha sentido tan rara que decidió dejar esa práctica para cuando no quede más remedio, y pasar a poner en práctica dos métodos, o bien el aguantarse hasta que no puede más, y mamá recurre al kiwi, la ciruela, y si no funcionan, al dia siguiente, al supositorio de glicerina, o aquel de soltar el submarino en la bañera…. Y aquí os voy a contar, queridas madres, queridos padres, y lectores en general, los sudores que pasa aquí servidora cada vez que ésto ocurre.

Veréis, yo soy una persona muy respetuosa con el medio ambiente, y esto incluye, malgastar agua, la justa. Y claro, ahí estaba yo, con un flamante y calentito baño recién preparado, con sus juguetes, su espumilla, su esponja… Todos los útiles propios de ésta actividad diaria mas que recomendable. Así que veo a la granuja en una posición extraña, como si se quisiera agachar, pero no, como si quiera sacar el culete para afuera, pero tampoco… y entonces dice las palabras mágicas “ca-ca”.

Oh, no!! A ésta madre no se le ocurre otra cosa que pensar en el agua, en no desperdiciar esa agua impoluta que aún no ha sido ensuciada, y claro, mi primera reacción es poner la mano bajo el desagüe de la granuja para pescar el bacalao, y así lo hice, noté, con todo lujo de detalles, una cosa resbaladiza, semi blanda y calentita hacer peso en mi mano… pero.. shhhh… corriendo al váter, aquí no ha pasado nada, casi ni lo he notado.

Después de eso, aparecieron dos submarinos mas, de menor tamaño, y también al váter vía el helicóptero veloz de mamá.

Ufff… parece que he salvado el agua de ser contaminada. Perfecto, podemos continuar con el baño como estaba planeado. Dejo a la granuja seguir disfrutando de sus juguetes, su espuma, sus palabros y sus historias con lengua de trapo, y voy al lavabo a emplearme bien con las manos, a saber, agua y jabón, una vez, otra, otra más, jolines, ésto aún huele peste, venga, ahora alcohol, después lavar las manos… parece que ya….

¡¡¡Mamaaaaaaa!!! ¡¡Otta maaaah!! 

Corro los 70 cm que separan el lavabo de la bañera, si, los corro corriendo, así como se lee, veo caer una cosa oscura, escucho un plop y descubro que ésta vez la boñiga ha escapado a mis garras, y que está sumergida bajo el agua, que para más inri luce una capa de espuma considerable que hace que la visión de lo que hay debajo sea casi imposible, y éste brazo veloz saca como puede tortugas de plástico, medusas, cubos, cangrejos, una caña de pescar (por qué no la habré usado para pescar la boñiga) y otras tantas cosas… pero no, no veo el submarino biológico. Rebusco un poco más bajo la espuma, a todo ésto, la granuja de pié, con la esponja en la mano, ojiplática, esperando a ver si cazo el pastel. Y si, parece ser que noto esa… textura… eeeejjj…. ñeeeeeej…. gelatinosa.

Bueno – dice el químico desde la puerta del baño – al menos es de tu hija.descarga

Y si, la cazo, esta vez no pasa en volandas por mi mano para aterrizar en el váter casi sin que me de cuenta de lo que he hecho, no, ésta vez no…. Ésta vez me he comido el pastel, como se suele decir, pero bien, que finalmente acaba en el váter también, el agua de la bañera saliendo por la tubería, los juguetes en religiosa fila siendo espectadores de la comedia al filo de la bañera, yo sudando, mi mano echando peste y mi hija de pie esperando que le llene de nuevo la bañera.

Y así lo hago, bañera llena, bebé feliz, misión cumplida.

Eso si, sin espuma, por si acaso.

 

3 comentarios sobre “Pescando cacas infantiles Vol. 1

  1. Las cacas en la bañera son tremendas, jajaja. Al menos no se te deshizo dentro… La única vez que lo hizo mi hijo dentro empezó a patalear con fuerza y a batir como un cola cao… Ya te puedes imaginar, jeje

    1. En otras ocasiones ya me ha pasado aquello de pequeñas virutas flotando… pero era mas pequeñita, ocupaba menos sitio, gastaba menos agua para bañarse… en fin… era más sencillo el método de evacuación valga la redundancia.

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