Cosas de madre

Mi parto, con pelos y señales

Imagínate, vas a una de tus últimas visitas al ginecólogo, te toca uno diferente, como siempre. Te han visto ya como 10 diferentes ginecólogxs tus atributos sagrados, pero bueno, así es la seguridad social en España. *Inserta aquí un suspiro de madre*

Tienes que recalcarle que estás sufriendo una enfermedad gestacional, más concretamente Colestasis Intrahepática del Embarazo, nada grave ni raro aunque su nombre grite lo contrario, pero tuve que tomarme un sobre diario de un polvo blanco…. eww… asqueroso los últimos meses de embarazo.

IMG_2549

Yo, que soy algo hipocondríaca iba siempre a éste tipo de visitas con el nudo en el pañuelo del pescuezo, y claro, ésta no iba a ser menos, entraba en la semana 39 y veía que llegaba la hora de las horas, deseaba que fuera la “hora corta” como dicen las viejas, pero no lo fue.

El ginecólogo me mira, saca su mando mágico de ver bebés y después de unos interminables segundos, ¿Minutos? de silencio y observación dice las palabras mágicas: “El bebé se está quedando sin líquido amniótico, vamos a provocar el parto”

La que se quedó sin líquido en las venas fui yo.

Me hizo una solicitud de ingreso para la mañana siguiente a las 8 de la mañana, y le restó importancia al asunto: “Es por la colestasis, no pasa nada”

Escuetos, con prisas por tener una cola de mujeres-bombo en la sala de espera y, a veces, poco amables. Esa es mi experiencia en mi embarazo español (el alemán, lo contaré en próximos post)

A lo que íbamos, esa noche me puse una mascarilla en la cara, pastosa, como mi cerebro en esos momentos de ebullición, y me fui a dormir en el fondo, contenta, porque al día siguiente iba a ver a mi pequeñaja por fin (Los cojones, dijo Murphy, antes vas a tener que retorcerte en el hospital) y así fue.

IMG_2694

A la mañana siguiente me presento en el hospital con mi típica bolsa de viaje de madre cargada de “porsiacasos”, con cuatro bragas desechables y el temblorcillo en el cuerpo, eso si, la cara de tonta ilusionada por bandera. Me toca una matrona-dorito, bronceada como si viviera en Punta Cana y con una mala hostia de narices, me internan en una habitación y la señora matrona-dorito me pone un tampón extraño cargado de hormonas al que ella llama Proper (Mr.Proper? pero ese no era un tío calvo con dos ratas de laboratorio por cejas que venía a limpiar a tu casa?), no se a vosotras, si es que tenéis la experiencia de un parto inducido, pero a mi el proper me dio una contracción a la media hora de ponermelo, y no se me fue hasta las 8 de la tarde.

Seré breve, entre medias de todas esas horas hubo mucho sufrimiento, dos desmayos (o tres, no me acuerdo, preguntadle al químico), la matrona-dorito me hacía los tactos vaginales metiéndome su adorable mano con alevosía, respondía a mis quejas con gruñidos, y a mis desmayos con “Las jovencitas de hoy no sabéis parir”, ya ves tu, 28 años tenía cuando pasó aquello, jovencita, jovencita…. Pero vaya, gracias señora.

Aquello fue una tortura, no estoy exagerando ni mijita.

A las 8 de la tarde o quizás algo cerca de las 9, viendo que no dilataba, que Mr.Proper no me hacía nada, y que sufría más que cuando te dejas el dedo chico del pie pegado en la esquina de la cama, una enfermera benévola me sacó el monstruo de mi ser, no, el bebé no, el Proper, me dio un calmante y me puso a descansar.

Mi cuerpo se rindió y no recuerdo mas nada, dormí horas y horas.

IMG_2843

A la mañana siguiente, ésto ya era un sábado, vino un Matrón, éste super amable y cuidadoso, comprensivo, en fin, después de la matrona-dorito imagino que una persona normal me hubiera parecido el mismísimo Jesucristo iluminado, y comprobó como tenía el asunto.  Para sorpresa de todos había dilatado casi 3 cm.

Se ve que mi cuerpo esa noche, ya tranquilo, inició el parto por su cuenta, y rápido me bajaron a paritorio.

Eso fue por la mañana, me pusieron el chute de oxitocina en la vía del brazo, y ala, a ver si dilatas. Noté que me venían contracciones de vez en cuando, pero no dolían, iba dando paseos por el paritorio mientras el químico jugaba a la DS (los hombres, como siempre, ayudando) y la verdad que lo llevé genial. Sin dolores.

A eso de las 12 me pincharon la epidural, se me durmió solo una pierna y tuve que estar de lado una hora o así en la camilla, para que se durmieran las dos por igual…

No sentía nada, casi ni las contracciones cuando venían.

Sentía fuerza, y ganas de empujar… y el matrón amable me pinchó la bolsa con una aguja de coser de mi abuela, me dejó sola con el químico para que fuera empujando cuando notase esa fuerza, tuve un día super tranquilo, el paritorio estaba desierto (solo hay dos zonas para parir, entonces vivíamos en un pueblo grande con hospital desde hacía poco) y bajaron la luz para que estuviéramos mas a gusto.

Ese día se portaron genial con nosotros.

Cada cuanto venía el matrón amable, a verificar, y en algunas de esas veces me ponía el tubito para vaciar la vejiga.

Y finalmente llegó la hora. Pasó todo tan rápido que no recuerdo la mayoría de los detalles, sólo se que el matrón se puso un taburete, se subió a mi barriga, empujaba desde allí (luego leí que eso no es ¿legal? ¿ético? Sinceramente, mientras ayude, a mi me da igual) y nada, no asomaba nada. Yo trataba de empujar, y empujar… pero parece que cuando yo empujaba la niña después volvía a subir, llevábamos ya muchas horas de parto, eran casi las 8 de la tarde.

Entre todo aquel jolgorio, se acercó la enfermera que por allí rondaba ayudando, y dijo, muy acertada: “Uuuuuy, ya se le ve la cabeza, que pelo mas negro tiene. Pero negro, negro….” y el químico, que pasó su infancia con una bonita cabellera rubia, y yo ídem, nos miramos.

No se si me dio la risa por la cara que puso, o por lo inesperado de la situación, ya sabéis, todas imaginamos como será el bebé, bla bla bla, pamplinas, después será totalmente diferente a como lo imaginaste.

IMG_2814

Así que después de un ratejo sin conseguir nada, el matrón amable, alarmado pero tratando de aparentar tranquilidad, llamó al ginecólogo, porque la niña no quería abandonar su zona de confort, y para acá que vino el señor, quien ya me vio un par de veces en el embarazo, un señor serio, se asomo al arco del triunfo, tocó si tuvo que tocar, mandó empujar, mandó que le trajeran cuatro cosas, y se fue a ponerse un pañuelo en la cabeza con la bandera de América, tal como lo leéis. Así que con el “kiwi”, vacuo, ventosa, como queráis llamarlo, éste hombre sacó a mi hija en un periquete.

Dice el químico que la vio boca abajo antes de que saliera el cuerpo entero, y que escupió un poco de sangre por la boca. Idiota de mi, que no dejé que lo grabase, me negaba, pero ahora me arrepiento.

Al tirar de ella, y por supuesto sin que yo me enterase de nada por obra y gracia de la epidural, me desgarró tooooooda mi cavidad sagrada.

Se fueron a medir, pesar, valorar, observar y poner el gorrillo de grumete a mi hija, el químico aprovechó, como buen friki que es, para hacer un par de fotos a la placenta expuesta sobre la mesa junto a las herramientas.

IMG_2815

Me la trajeron envuelta en la sabanita verde quirófano, llena de los restos de su estancia en el útero y llorando, me la pusieron piel con piel, y se calmó, ambas nos miramos, ella extrañada, imagino, pensando que sería ese alien con pelos de loca, llorando y sonriendo a la vez. Y yo porque, como digo, no era para nada lo que imaginaba, era mejor, era única…

Mientras estábamos maravillados con esa pequeña bola roja, el ginecólogo hizo el trabajo de chinos de coserme, entre 55 y 60 puntos interiores me tuvo que dar, de los que se caen solos y luego son una sorpresa encontrártelos al ir al baño, en las braguitas…etc

La pequeñaja trató de engancharse a la teta, pero no sabía bien como hacerlo, y yo tampoco, así que se cabreó y lo dejó para otro momento.

Dos horas después, a las diez de la noche, estaban subiéndome a la habitación, recuerdo ver una manada de familiares, a saber, madres, padres, cuñada y hasta tíos.

Mi niña se enganchó a la teta entonces, dos horas después de nacer, y ya no paró de hacerlo hasta casi los tres años.

Y allí terminó el parto de dos días, uno malo, otro bueno.

Era 11 de Agosto, y mi pequeñaja nos daba el mejor regalo que pueden tener unos padres, crear vida.

IMG_2831

 

*Nota: Todas las imágenes de éste post son propiedad de la menda, y por tanto, tienen copyright, antes de usar alguna de ellas, por favor, háblalo conmigo.

 

4 comentarios sobre “Mi parto, con pelos y señales

  1. Que imágenes mas tiernas, son preciosas! Eres muy afortunada por haber podido hacer piel con piel 🙂
    Los dolores como digo yo se olvidan 😉

    1. Son cosas que permanecen for ever and ever en nuestras cabecitas de madres, te olvidas de lo que cocinaste ayer… pero de eso.. NUNCA!! 🙂 Gracias por pasarte por aquí !!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s